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Año calendario vs. año fiscal: ¿Cuál es la diferencia?

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año fiscal

En el colegio, el concepto del año bisiesto probablemente te parecía raro. Cada cuatro años, ¿hay uno con un día extra? Y ¿qué pasa con los niños que nacieron el 29 de febrero? ¿Viven cuatro veces más largo que el resto de nosotros? Bueno, cuando abres una empresa o comienzas a declarar impuestos, también es importante aprender sobre los varios tipos de años. Desafortunadamente, sí hay algunas diferencias importantes entre el año calendario y el año fiscal.

¿Cuáles son las diferencias entre el año calendario y el año fiscal?

El año calendario es exactamente lo que aprendiste en el colegio: comienza el 1 de enero y dura 365 día (o 366 en el caso de un año bisiesto), y termina el 31 de diciembre. El año fiscal, o año financiero, en cambio se usa para referir al período contable de una compañía.

Aunque un año es de la misma duración que un año calendario, puede tener fechas de comienzo y cierre diferentes. La distinción entre estos dos términos puede volverse muy confusa porque un año fiscal puede tener las mismas fechas de comienzo (1 de enero) y fechas de cierre (31 de diciembre) que el año calendario.

De hecho, muchos negocios optan por seguir el año calendario y otros no. Entonces, ¿por qué hay compañías que eligen establecer un año fiscal diferente al año calendario?

¿Cuál es el propósito del año fiscal?

Después de registrar un formulario 1128 del IRS, una compañía puede justificar un cambio de año fiscal. Aunque seguir el año calendario como la mayoría de las compañías es la ruta más sencilla, si tu compañía está basada en trabajo estacional, probablemente tiene más sentido establecer fechas de comienzo y cierre que reflejan el flujo de sus negocios.

Por ejemplo, digamos que tu tienda de camisetas capta el mercado de camisetas de Festivus. Según las tradiciones, se celebra este feriado el 23 de diciembre, entonces tendría sentido que tu empresa tenga más flujo durante este mes. No es difícil imaginarse que cerrar las cuentas para el 31 de diciembre justo cuando hay un ‘boom’ de negocio podría crear mucho estrés para tus recursos.

Entonces, por razones de organización, muchas compañías eligen cambiar la fecha de cierre de su año fiscal. Por eso aunque muchas empresas comienzan el año fiscal el 1 de enero, puede tener más sentido para otras cerrar el 31 de mayo o el 1 de junio.

Permitir esta flexibilidad de establecer un año fiscal único permite que las compañías manejan el flujo de negocios, las ventas y sus recursos de mejor manera que un año calendario universal. Además, el año fiscal es una herramienta importante para hacer una comparación de desempeño financiero

Como inversionista, consumidor o competidor, puedes aprender más sobre las compañías y su crecimiento al hacer una comparación de sus años fiscales. Hasta el progreso de gobiernos se puede medir el términos de este período de tiempo para ver qué tan efectivas son políticas durante un tiempo.

¿Cómo se relaciona el año fiscal con trimestres?

Los años fiscales se dividen en cuatro períodos de tres meses que se llaman trimestres. Los trimestres típicamente se escriben así Q1, Q2, Q3 y Q4. Los trimestres se utilizan para describir los reportes de ganancias de las compañías, y usualmente contienen detalles de los ingresos netos, ganancias por acción y cambios ejecutivos.

El pago de dividendos también pasa al final de los trimestres. Es importante entender que, como la distinción entre el año calendario y el año fiscal, algunas compañías no hacen reportes de acuerdo al año calendario, sino de acuerdo a su propio calendario.

Mientras desarrollas tu portafolio de inversiones, entender los años fiscales, los reportes de las ganancias trimestrales y las fechas de los cierres de cada trimestre se harán más importante cuando mejoras tus habilidades de manejar tus inversiones.

Entender estos términos te ayudará a diagnosticar el estado de la salud financiera de una empresa al compararla con el desempeño y rentabilidad con el paso de tiempo, al final ayudándote saber si es sabio invertir o no. En otras palabras, estos términos son los fundamentales que te ayudarán a desenredar el mundo complicado de las inversiones. 

Entender la diferencia entre un año calendario y un año fiscal es un paso importante al comprender cómo declarar impuestos, cómo funcionan las empresas de forma financiera y cómo manejar tu portafolio de inversiones. Aunque al principio puede parecer un término extraño, el año fiscal es una herramienta valiosa para la organización y comparación económica. 

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