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riesgo sistemático

Lo que el COVID-19 nos enseña sobre el riesgo sistemático

Como si el impacto del COVID-19 sobre la salud pública no sea lo suficientemente espantoso, el coronavirus también ha sido una plaga para la economía global. Alrededor del mundo, los mercados están recibiendo un fuerte golpe. La gente está preocupada por lo que el virus significa para su salud y sus finanzas. En medio de tanta incertidumbre, ¿qué podemos aprender del coronavirus sobre la volatilidad del mercado (o “riesgo sistemático” en vocabulario financiero)? 

¿Qué es el riesgo sistemático?

Probablemente has escuchado varios nombres para el riesgo sistemático en las noticias o en tus shows preferidos – “volatilidad”, “riesgo del mercado”, o “riesgo no diversificable”. Todos estos términos se refieren al riesgo inherente en el mercado.

El riesgo sistemático es el riesgo de que crisis impredecibles e inevitables (como guerras, desastres naturales o epidemias) puedan afectar varias industrias a la vez. A diferencia de otros riesgos en el mercado, el riesgo sistemático no puede ser evitado al diversificar tu portafolio.

Toma a la pandemia del COVID-19 como ejemplo. ¿Cómo ha impactado el virus tu vida directamente?

Las medidas de cuarentena y preocupaciones sobre los contagios han impactado drásticamente la manera en la que vivimos nuestras vidas diarias. Conciertos y eventos deportivos cancelados, viajes restringidos, escuelas cerradas. La gente ahora se queda en casa en lugar de salir a comer y gastar su dinero en el cine, parques de diversiones y centros comerciales.

Es difícil pensar en una industria que no ha sido negativamente afectada por el coronavirus (a excepción de Netflix tal vez).

Riesgo sistemático y riesgo específico

Mientras el riesgo sistemático no puede ser evitado cuando una crisis repentina afecta al mercado, el riesgo específico puede ser evitado. El riesgo específico puede ser entendido como el riesgo de poner todas tus manzanas en una sola canasta.

Imagina que inviertes todo tu dinero en una nueva aplicación móvil para citas perrunas (sí, esas aplicaciones existen realmente), pero resulta en un fracaso. De repente, has perdido todo el dinero que has invertido.

Pudiste haber evitado una pérdida total al diversificar tu inversión – poniendo una manzana en una proverbial canasta distinta. Pudiste haber elegido varias alternativas a la industria de aplicaciones que incluyan energía, servicios de comunicación y productos de consumo.

Tomemos nuestra hipotética situación de vuelta a la actual crisis del coronavirus. Mientras tu perro no esté buscando una cita durante su cuarentena canina, la mayoría de otras industrias como el entretenimiento, viajes y energía no están teniendo un mejor momento que las aplicaciones para citas perrunas. En este caso, no podías haber evitado perder dinero al invertirlo en otra opción porque todas las industrias han sido afectadas.

¿Ves la diferencia? El riesgo sistemático pone todas las proverbiales canastas (y manzanas) en riesgo, mientras el riesgo específico amenaza sólo a algunas.

¿Cómo minimizar el riesgo sistemático?

Te entendemos. No quieres tomar riesgos cuando se trata de tu fondo de jubilación. Para reducir el riesgo de tus inversiones, lo primero que debes hacer es asegurarte de minimizar el riesgo específico, ya que es el tipo de riesgo que puedes controlar (prepárate para organizar tus manzanas).

Segundo, es buena idea echar un vistazo al valor de beta en tus inversiones. Los economistas usan valores beta (B) para medir el riesgo de un activo financiero en relación al riesgo general del mercado. La base del mercado es medida en 1, por lo tanto, si B > 1, significa que un activo particular es más riesgoso que la volatilidad promedio del mercado. Un valor de B < 1 significa que es menos riesgoso que el mercado.

El nivel de riesgo que tomes (y los valores de beta que tengan tus inversiones) dependerá de tu situación financiera personal. Si estás listo para jubilarte pronto y te preocupa lo que una caída del mercado haría en tu fondo de jubilación, tal vez quieras optar por activos con B < 1, como los bonos del gobierno. Pero, si eres joven y estás dispuesto a apostar por un retorno mayor, puedes considerar agregar algunas inversiones con B >1 a tu portafolio.

Finalmente, para mitigar el riesgo sistemático, debes diversificar los tipos de activos en los que inviertes. Esto no significa solamente invertir en diferentes industrias, sino invertir en una combinación de bonos, ETFs, bienes raíces, commodities, certificados de depósito y activos extranjeros. Debido a que cada uno de estos instrumentos responde de manera diferente a las caídas económicas, tendrás más seguridad que si estuvieras invirtiendo únicamente en el mercado de acciones.

En conclusión

¿Cuál es la conclusión? Invertir dinero es un negocio inherentemente riesgoso. Cada vez que inviertes dinero en una aventura financiera, estás tomando un riesgo sistemático y haciendo una apuesta en la que puedes no recuperar tu dinero si la aventura falla. 

¿Significa eso que el riesgo no vale la pena? ¡Absolutamente no! Invertir de manera astuta te permitirá mejorar tu salud financiera.

Si los últimos 100 años nos han enseñado algo es que (por lo menos en términos del mercado) lo que baja debe volver a subir (eventualmente). Sólo cinco años después de la Gran Recesión de 2008, el índice Dow Jones sobrepasó su valor pre-recesión. Entonces, si el coronavirus te preocupa, aún no es tiempo para entrar en pánico con respecto a tus inversiones. Recuerda que el lento pero seguro gana la carrera.

Para conocer más consejos sobre cómo mantener una buena salud financiera, asegúrate de revisar el resto de la biblioteca de Academy.

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